Una peliaguda hora del té (2024)

en:Misiones de Arconte, Misiones de Fontaine

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Un tiempo después de la resolución del caso de las chicas desaparecidas, deciden descansar para reorganizarse. Sin embargo, parece que al mismo tiempo algo se está gestando entre las sombras...

Una peliaguda hora del té es la primera de las Misiones de Arconte del Capítulo IV: Acto III, Hacia las estrellas del abismo marino.

Sumario

  • 1 Detalles
  • 2 Recompensa
  • 3 Notas
  • 4 Logros
  • 5 Diálogos
  • 6 Historial de cambios

Detalles[]

  1. Vuelve a la base de Spina di Rosula en la Corte de Fontaine
  2. Habla con Isadora
  3. Habla con Neuvillette
  4. Habla con Neuvillette para ver qué piensa
  5. Ve al Café Lutecia
  6. Reúnete con Neuvillette en la entrada del Fuerte Merópide
  7. Usa el ascensor para acceder al Fuerte Merópide
  8. Habla con Marette para terminar los trámites
  9. Avanza junto a Deakin

Recompensa[]

  • EXP de Aventura 850
  • Mora 36825
  • Ingenio del héroe 3
  • Mineral de refinamiento místico 7

Notas[]

  • A partir del paso 5, la misión puede ser bloqueada por la misión de mundo Una comedia inacabada.

Logros[]

  • Completar esta misión otorga el logro "Visitante del acuario" de la categoría Maravillas del mundo.

Diálogos[]

Vuelve a la base de Spina di Rosula en la Corte de Fontaine
Paimon: Aquí está nuestra habitación, toda para nosotros solos. Navia es tan buena...
Paimon: Ahora que se ha resuelto el caso de las chicas desaparecidas, Paimon cree que estamos a salvo. Podremos descansar tranquilamente incluso aunque Silver no esté de guardia.
Paimon: ¿Qué tal si descansamos aquí un rato? Después de todo, hasta las máquinas de Fontaine necesitan recargar energías.
Una peliaguda hora del té (5) ¿Y si hacemos una escapada a algún sitio bonito?
Una peliaguda hora del té (6) Ya que vamos a descansar, hagámoslo en un sitio con paisajes bonitos.
Paimon: Oye, este sitio tampoco está tan mal. Mira, ¿cuándo tenemos la oportunidad de alojarnos en un sitio fijo?
Una peliaguda hora del té (7) Vamos, Paimon, no te engañes a ti misma.
Paimon: Ay... Está bien, está bien.
Paimon: Oye, ¿recuerdas esa novela de detectives que Paimon leyó? Pues el autor va a sacar un nuevo libro, ¡y Paimon quiere ser la primera en comprarlo para leerlo en un sitio bonito!
Una peliaguda hora del té (8) ¡Decidido, pues!
Una peliaguda hora del té (9) Bueno, pero esta vez no me destripes la trama, ¿eh?
Paimon: ¡Yujuuu! ¡Decidido! Entonces, hay que irse ya a dormir, ¡que mañana madrugamos para hacer cola y comprar el libro!
Paimon y tú descansan unos días en la base de Spina di Rosula...
Paimon: Llevamos mucho tiempo dando vueltas sin rumbo. ¿Y si vamos a la base de Spina di Rosula en la Corte de Fontaine para descansar?
Paimon: Si Paimon no recuerda mal, Navia nos había preparado una habitación. ¡Vamos, vamos!
(Al dialogar de nuevo con Paimon)
Paimon: Paimon está llenísima... ¡y sin nada de lo que arrepentirse! ¡En marcha!
Paimon: Humm, ¿habrá dicho Paimon algo de mal agüero?
Habla con Isadora
|paimon 01 Paimon: Paimon no se esperaba que el libro fuera a ser así. Aunque es una novela de detectives, trata muchos temas sociales... Aun así, a Paimon le ha gustado mucho.
Una peliaguda hora del té (10) A buenas horas la terminas.
Una peliaguda hora del té (11) Qué lenta eres leyendo, Paimon.
Paimon: ¡E-es solo que Paimon durmió un poquito más que tú!
Isadora: Disculpen, ¿se alojan aquí Paimon y (Viajero)?
Paimon: ¿Eh? ¿Quién eres? Paimon no cree conocerte. Un momento, ¿no vendrás a causarnos problemas?
Isadora: *Fiu*, un viajero rubio/una viajera rubia y un hada que habla por los codos... Veo que estoy en el lugar adecuado. Bien que hice en pedir información a Spina di Rosula.
Paimon: ¿Cómo que “un hada que habla por los codos”? ¡Pero si Paimon habla mucho menos de lo que le gustaría!
Isadora: Es un honor conocerlos. Vengo del Palacio Mermonia. Su señoría Neuvillette está por un asunto importante.
Paimon: ¿Neuvillette? La última vez que nos vimos hablamos largo y tendido. ¿Por qué quiere hablar con ahora? ¿Es que ha ocurrido algo malo?
Isadora: Lo siento, desconozco los detalles. Solo sé que deben ir al Palacio Mermonia para hablar directamente con Su Señoría.
Paimon: De acuerdo... Pero Paimon tiene un mal presentimiento.
Isadora: Bien, yo ya he hecho mi trabajo. Si me lo permiten, me retiro.
Paimon: No salimos de esta habitación desde hace días. Nosotros saldremos en cuanto recojamos un poco y preparemos unas cosas.
Paimon: Paimon está llenísima... ¡y sin nada de lo que arrepentirse! ¡En marcha!
Paimon: Humm, ¿habrá dicho Paimon algo de mal agüero?
Habla con Neuvillette
Paimon: ¡Neuvillette, ya estamos aquí! Nos dijeron que estabas buscándonos por algún asunto importante.
Paimon: ¿Eh? ¿Estás simplemente ahí parado mirando a la nada, o piensas en algo en concreto?
Neuvillette: Oh, hola. Sí, fui yo quien mandó a alguien para que los buscara. Sin embargo, tengo mis reticencias en cuanto a si contarles esto o no...
Paimon: Bueno, ya que estamos aquí, ¿por qué no nos lo cuentas? Paimon está casi segura de que será algún tipo de recado.
Neuvillette: Lo cierto es que sí necesito que vayan a un sitio... Bueno, les contaré de qué se trata y ustedes deciden si quieren aceptar el trabajo o no.
Neuvillette: Verán...
Hace poco, en el Palacio Mermonia...
Neuvillette: Comprendo. Es decir, que una de Los Once de Snezhnaya, conocida con el título de “La Sota”, quiere celebrar una reunión diplomática contigo, ¿correcto?
Neuvillette: He oído que es natural de Fontaine, pero resulta chocante que venga de repente a nuestra nación para solicitar una reunión de este tipo...
Neuvillette: Te recomiendo encarecidamente rechazar su petición.
Furina: ...
Neuvillette: Seguramente ya sepas que su objetivo está de algún modo relacionado con lo que le ocurrió a Nobile.
Neuvillette: Hemos juzgado a uno de Los Once de Snezhnaya en territorio de Fontaine y aún no hemos enviado un informe detallado. Es la oportunidad perfecta para que Snezhnaya nos presione diplomáticamente.
Neuvillette: Considero que, antes de dar una explicación y decidir un plan de acción, lo mejor sería adoptar una actitud evasiva.
Furina: No, Neuvillette... Deberíamos aceptar ir a la reunión.
Neuvillette: ¿Eh?
Furina: Nosotros somos los que hemos cometido un error. Si seguimos posponiendo la reunión, ¿no crees que las cosas irán a peor?
Furina: Es como... como cuando dos amigos discuten y ninguno quiere ver al otro. Si no lo hablan cara a cara, su amistad correrá el riesgo de terminarse.
Neuvillette: Fontaine siempre ha mantenido una buena relación diplomática con Snezhnaya, pero es una relación superficial. No llega al punto de amistad que comentas.
Furina: *Suspira*, solo era una metáfora, Neuvillette, una metáfora...
Neuvillette: Además, si habláramos en persona sin tener suficiente información preparada, es posible que las relaciones no solo no volvieran a la normalidad, sino que se rompieran directamente.
Furina: Humm... No creo que tengamos que pensar en esa posibilidad de momento. *Ejem*, puede que ahora mismo no entiendas mi supremo razonamiento divino, pero con el tiempo, todo se revelará.
Furina: Además, tú estarás presente cuando nos veamos, así que si pasa cualquier cosa, puedes intervenir para reencauzar la situación.
Neuvillette: Me sobrevaloras, Furina. Me temo que mis habilidades de comunicación fuera del tribunal dejan bastante que desear.
Neuvillette: Es más, ¿cuándo he aceptado asistir contigo a la reunión?
Furina: ¡¿Quééé?! ¿No vienes conmigo? No, no, no, de eso nada, ¡no pienso ir yo sola! Tienes que venir conmigo, y si no, ¡te arrastraré de la toga!
Neuvillette: Estimada Furina, ¿existe la posibilidad de que me estés ocultando algo relevante sobre este asunto?
Furina: No, no, qué va... Yo soy la Arconte Hydro de Fontaine, Foçalors, la aclamada y respetada Diosa de la Justicia.
Furina: Solo quiero que las cosas salgan bien y se haga justicia. Tú no pienses demasiado. Voy a buscar a alguien para que vaya organizando la reunión.
Neuvillette: ...
Tras insistir mucho, llega la hora de la reunión entre Furina y La Sota...
Arlecchino: ... Aunque podría considerarse una reunión diplomática, yo prefiero pensar en nuestro encuentro de hoy como una simple hora del té.
Arlecchino: Imagino que usted también lo ve de esa manera, ¿me equivoco, Srta. Furina?
Furina: ...
Arlecchino: ¿Arconte Furina?
Furina: Oh... Sí, sí, claro, una hora del té. Permíteme agradecerte por haber traído estos deliciosos dulces.
Furina: Para que el ambiente fuera más distendido, he traído conmigo a...
Arlecchino: Es un honor conocerlo, señoría. Nací en Fontaine, así que, naturalmente, no será necesario que la Srta. Furina presente a una eminencia tan respetada como su señoría, el juez supremo.
Neuvillette: Hola. Es un placer conocerla.
Arlecchino: En primer lugar, quiero darles las gracias. Suelo estar muy ocupada fuera de Fontaine, pero he oído que han estado cuidando de mis niños de la Casa de la Hoguera.
Furina: Eh...
Arlecchino: Oh, no me malinterpreten. No me refería a las falsas acusaciones hacia Lyney y Lynette.
Arlecchino: La gente siempre piensa mal de los niños de la Casa de la Hoguera, supongo que debido a la reputación de los Fatui. Es algo que no tiene remedio.
Arlecchino: Lo que quiero decir es que, en los últimos años, Fontaine ha sido una nación estable, la gente ha prosperado y los niños viven felices.
Arlecchino: Es una situación que debemos apreciar y que nadie desea que acabe.
Neuvillette: Vino usted por lo ocurrido con Nobile, ¿cierto?
Arlecchino: Oh... Veo que a su señoría el juez supremo no le gustan las formalidades diplomáticas y prefiere ir directo al grano.
Arlecchino: En efecto, investigar lo ocurrido con Nobile es uno de los objetivos de mi viaje.
Arlecchino: Como enviados diplomáticos de Snezhnaya y miembros de Los Once de los Fatui, Nobile y yo siempre hemos sido compañeros de trabajo.
Arlecchino: Por tanto, ante cualquier incidente que ocurra en Fontaine, uno debe ser abogado del otro y ayudar a resolver el problema.
Arlecchino: Así pues, en calidad de abogada de Nobile, solicito transferir su caso a Snezhnaya, ya que tenemos la responsabilidad de colaborar con Fontaine para resolver lo que ha ocurrido con él.
Neuvillette: Solo podría ejercer de abogada antes de la emisión de un veredicto. Ya hemos dado uno, así que el caso se considera resuelto. Por tanto, siento tener que rechazar su solicitud.
Arlecchino: Así que lo rechaza por completo... Bien, respeto todas las leyes de los tribunales de Fontaine, igual que le respeto a usted, señoría.
Arlecchino: Entonces, ¿por qué no damos un paso atrás?
Arlecchino: No necesito transferir el caso de Nobile, sino solamente acceder al Fuerte Merópide para ver cómo se encuentra.
Arlecchino: Seguro que puede concederme esa simple petición, ¿verdad, Srta. Furina?
Furina: Oh, eh... pues...
Neuvillette: El Fuerte Merópide es una entidad independiente y, como tal, no tenemos legitimidad alguna para interferir en sus asuntos. Por supuesto, los asuntos diplomáticos tampoco son un pretexto válido.
Neuvillette: Si de verdad desea saber cómo se encuentra ese miembro de Los Once, tengo una propuesta...
Habla con Neuvillette para ver qué piensa
Paimon: ¿Tan pronto ha aparecido La Sota? Bueno, es cierto que Lyney dijo que “Padre” volvería pronto...
Paimon: Pero en ese momento, ni siquiera sabíamos que él era un huérfano de la Casa de la Hoguera, así que obviamos por completo ese dato...
Una peliaguda hora del té (12) Señoría, deben tener mucho cuidado.
Una peliaguda hora del té (13) Será complicado lidiar con La Sota.
Neuvillette: Sí, soy consciente de ello. Gracias por tu consejo.
Neuvillette: Sin embargo, noté que, al hablar con La Sota, también conocida como Arlecchino, Furina se comportó de una manera muy extraña.
Paimon: ¿Será que se siente amenazada por ella?
Neuvillette: ¿Por qué Furina no me contaría algo así? ¿Y qué métodos empleó Arlecchino para doblegarla de ese modo?
Paimon: Humm, tienes razón. Puede que Furina sea un poco excéntrica, pero al fin y al cabo, es una Arconte...
Neuvillette: Y aún hay algo peor: según la información que nos hizo llegar el Fuerte Merópide, Nobile lleva un tiempo desaparecido.
Una peliaguda hora del té (14) ¿Cómo que “desaparecido”?
Una peliaguda hora del té (15) ¿Se ha escapado?
Neuvillette: De momento desconocemos el motivo de su desaparición. No descartamos la posibilidad de que se haya escapado, pero no hay ningún testigo fuera del Fuerte Merópide que pueda corroborarlo.
Neuvillette: El Fuerte cuenta con celadores, un estricto sistema interno y una topografía muy particular, así que es complicado que algo así llegue a ocurrir. Me temo que hay algo más tras la desaparición de Nobile.
Neuvillette: Puesto que ustedes ya se conocían de antes, es mi obligación como juez brindarles esta información.
Paimon: O sea, ¿que a esto te referías cuando dijiste que necesitabas que fuéramos a un sitio?...
Neuvillette: Sí, me gustaría que fueran al Fuerte Merópide a investigar la desaparición de Nobile.
Neuvillette: De hecho, esa es la propuesta que le hice a Arlecchino en nuestra reunión. Para que ella no interfiera, debo mandar a alguien para que investigue lo ocurrido con Nobile e informe detalladamente a los diplomáticos.
Neuvillette: Arlecchino no parecía muy satisfecha con mi propuesta, pero aun así decidió seguir adelante. Concretamente, dijo: “Ya hablaremos cuando tenga ese informe”.
Paimon: Es decir, que esta es tu manera de ganar un poco de tiempo, ¿cierto?
Una peliaguda hora del té (16) Pero ¿por qué quiere que vayamos nosotros/nosotras?
Una peliaguda hora del té (17) ¿No sería más fácil que lo investigaran las autoridades de Fontaine?
Neuvillette: En primer lugar, ustedes son viejos conocidos/viejas conocidas de ese miembro de Los Once, así que puede que tengan más facilidades para percatarse de pequeños detalles.
Neuvillette: Y en segundo lugar, bueno... Se trata de las particularidades del Fuerte Merópide...
Paimon: ¿El Fuerte Merópide no era algo así como la cárcel de Fontaine?
Neuvillette: Esa sería una definición demasiado burda. El Fuerte Merópide no depende del sistema judicial de Fontaine, sino que siempre ha sido independiente.
Neuvillette: Originalmente, a los delincuentes de Fontaine no se los castigaba con la cárcel, sino con el exilio. Es más, hoy en día las sentencias judiciales siguen teniendo cierto componente de exilio.
Neuvillette: Aunque el Fuerte Merópide se asemeje a una cárcel, en esencia debería considerarse un lugar de exilio.
Neuvillette: Nosotros solo nos encargamos de enviar celadores que vigilen y ayuden a mantener el orden, pero no nos inmiscuimos en los demás asuntos.
Neuvillette: Aunque soy amigo del alcaide, ni yo ni el tribunal tenemos ningún derecho a participar de forma directa en esta investigación.
Paimon: Aaaah, y por eso necesitas que una tercera parte, o sea, nosotros/nosotras, llevemos a cabo la investigación, ¿cierto?
Neuvillette: Correcto. Los/Las imputaré con unos cargos falsos para que puedan investigar dentro del Fuerte. Eso también nos ahorrará algunas molestias.
Neuvillette: ¿Creen que podrán aceptar mi petición?
Una peliaguda hora del té (18) Bueno, visto que la situación es bastante complicada...
Una peliaguda hora del té (19) Por suerte o por desgracia, es cierto que conocemos a Nobile...
Paimon: La verdad es que sí que somos los más indicados/las más indicadas para esto... Está bien, por la presente... aceptamos esta tarea... ¡reticentemente!
Neuvillette: Se lo agradezco con total sinceridad. Este es un asunto de vital importancia para Fontaine, así que, del mismo modo, les pido que mantengan la confidencialidad.
Neuvillette: Cuando lo tengan todo preparado, nos reuniremos en la entrada del Fuerte Merópide en las Erinias. Le diré a alguien que los/=las lleve hasta el interior.
Paimon: Humm, ¿qué preparación tenemos que hacer?
Neuvillette: Quizá quieran comer o darse un baño. Digamos que las condiciones de vida en el Fuerte Merópide no tienen nada que ver con las del exterior.
Paimon: ¡Cierto! Aunque nuestros cargos sean falsos, ¡vamos a tener que ir a la cárcel de verdad!
Paimon: ¿Todavía podemos echarnos atrás?
Una peliaguda hora del té (20) ¿Ahora te das cuenta de eso?
Una peliaguda hora del té (21) Ya aceptaste, Paimon. Ahora acepta las consecuencias.
Neuvillette: No teman. Puesto que con esta operación están sacrificando su valioso tiempo y calidad de vida para obtener información...
Neuvillette: Sea cual sea el resultado final, les concederemos la máxima recompensa permitida para los funcionarios del sistema judicial.
Paimon: Bueno, eso no está tan mal... (Viajero), vamos, ¡Paimon va a comer tanto que no querrá comer en todo un mes! ¡Tú invitas!
Neuvillette: ¿Se van ya? Entonces llévense también este pastel como agradecimiento personal.
Ve al Café Lutecia
Paimon: Paimon quiere esto, esto... ¡y esto! ¡Sin fonta, gracias!
Una peliaguda hora del té (22) Por los Arcontes, cuánto has pedido...
Una peliaguda hora del té (23) ¿No te has comido hace un momento el pastel de Neuvillette?
Paimon: El pastel de Neuvillette estaba muy bueno, pero Paimon pensó en que vamos a la cárcel y de repente sintió el estómago completamente vacío.
Paimon: Por cierto, desde que estamos en Fontaine, hemos tenido mucho cuidado con no violar alguna ley rara.
Paimon: Y al final resulta que tenemos que ir al Fuerte Merópide por propia voluntad... Qué irónico es el destino.
Paimon: *Suspira*, cuando lleguemos, más nos vale darnos prisa para investigar, porque Paimon no piensa estar allí durante mucho tiempo.
Charlotte: ¿Cómo? ¿Mi olfato me engaña o es ese el aroma de una gran exclusiva?
Paimon: ¡Las exclusivas no se huelen, se escuchan! ¿Y cómo es que estás aquí, Charlotte?
Charlotte: Uff, ni me lo menciones. Había quedado en comer aquí con el testigo de un caso para sacarle alguna noticia, ¡pero me ha dejado plantada!
Charlotte: *Suspira*, calma, Charlotte, calma, esto es muy normal en el mundo del periodismo. Si sacas alguna noticia de (Viajero), habrás amortizado lo que pagaste de comida.
Paimon: Sabes que aún podemos oírte, ¿no?
Charlotte: Jajaja, da igual, da igual. Entonces, ¿dicen que van al Fuerte Merópide? ¿Es que han cometido algún delito?
Paimon: ¿Pero qué dices? Solo vamos para...
Una peliaguda hora del té (24) ¡*Ejem, ejem*!
Una peliaguda hora del té (25) ¡*Achís*!
Paimon: Para...
Paimon: Rayos, a Paimon por poco se le olvida que Neuvillette dijo que el asunto era confidencial.
Una peliaguda hora del té (26) Para cumplir con una sentencia y redimirnos por...
Una peliaguda hora del té (27) Destripar el final de una novela de misterio en público.
Charlotte: ¿Eh? ¿Los/Las han arrestado por eso?
Charlotte: Bueno... Pensándolo bien, supongo que puedo entenderlo. Hacer eso es muy vil, casi tanto como cometer un robo.
Paimon: ¿Eh? ¿De verdad Paimon hizo algo tan grave?
Una peliaguda hora del té (28) ¿Ves? Te lo dije, Paimon.
Una peliaguda hora del té (29) Y pensar que en su momento no le diste ninguna importancia...
Paimon: Perdón, ¡Paimon se equivocó!
Charlotte: En ese caso, no me sirve como exclusiva. Qué decepción...
Charlotte: Aunque... tal vez aún tenga una oportunidad. Dicen que van al Fuerte Merópide, ¿cierto? ¿Podrían ayudarme a recabar algo de información?
Paimon: Pues... es que... no sabemos si nos dará tiempo...
Charlotte: No es tan complicado, solo necesito que piensen en una forma de verse con el alcaide del Fuerte Merópide.
Charlotte: Fue condecorado con el título honorario de “duque”. Suena genial, ¿eh? Solo los ciudadanos que han hecho enormes contribuciones en Fontaine pueden obtenerlo, así que muy poca gente lo tiene.
Charlotte: Eso por no hablar de que el Fuerte Merópide nunca ha estado bajo la jurisdicción directa del tribunal. La gente, entre la que me incluyo, sabemos poquísimo sobre él.
Charlotte: Si pudiera escribir un artículo específico sobre el alcaide, ¡seguro que sería un bombazo de noticia!
Paimon: Haces que suene fácil, pero dependerá de cómo nos vayan las cosas...
Charlotte: Ni mucho menos quiero importunarlos/importunarlas, ¡así que esta comida corre de mi cuenta!
Paimon: ¡De acuerdo, prometido! ¡Ten por seguro que te ayudaremos!
Charlotte: Jeje, ¡trato hecho, pues! Bueno, la comida ya debe estar por llegar, ¿no? ¡¿Qué?! Un momento, ¡¿pidieron todo esto?!
Tras comer hasta reventar, se encaminan hacia el Fuerte Merópide...
Reúnete con Neuvillette en la entrada del Fuerte Merópide
Paimon: ¡Ya estamos listos/listas, Neuvillette! ¿Esta es la entrada?
Neuvillette: Veo que vinieron, tal como acordamos. Sí, esta es la única entrada para acceder al Fuerte Merópide desde las Erinias.
Neuvillette: Cuidado, échense un poco hacia atrás.
Paimon: Guau... Conque se baja por aquí... Así que el Fuerte Merópide está en el mar, ¿eh?
Neuvillette: Al aprovechar tanto el agua como el temor que la gente le tiene a las profundidades marinas, era natural que el Fuerte Merópide se convirtiera en el lugar de reclusión y vigilancia de criminales.
Neuvillette: Pero no se preocupen, no es tan terrorífico como piensan. Lo comprobarán cuando bajen.
Paimon: E-eso espera Paimon... Aunque se pone a temblar solo de pensar en estar en el fondo del mar.
Neuvillette: Ah, otra cosa más. Creo haberles dicho que tengo una relación personal con don Wriothesley, el alcaide del Fuerte Merópide. Han de saber, pues, que es una persona muy astuta.
Paimon: Nos han hablado de él. Es ese tal “duque”, ¿cierto?
Neuvillette: Sí, es el máximo gobernante de este fuerte submarino. Aunque van por petición mía, les aconsejo que eviten cualquier tipo de fricción directa con él o sus subordinados.
Neuvillette: El duque no suele salir del Fuerte Merópide, pero no por ello desconoce lo que ocurre fuera de él. Aunque sea una persona discreta, está muy bien informado. Les ruego que tengan eso en cuenta.
Una peliaguda hora del té (30) El duque Wriothesley...
Una peliaguda hora del té (31) Lo tendré en cuenta.
Neuvillette: Bueno, esto es todo lo que tenía que contarles en privado. Confío en ustedes.
Paimon: No te preocupes, ¡no te decepcionaremos!
Neuvillette: Muy bien. Madeleine.
Madeleine: Presente, señoría. Estos/Estas dos son los nuevos reclusos/las nuevas reclusas, ¿cierto? No se preocupe, le aseguro que no escaparán de aquí.
08Paimon: ¡En ningún momento dijimos que fuéramos a escaparnos!
Madeleine: Ustedes dos, vengan conmigo. Los/Las ayudaré a tramitar su entrada en el Fuerte Merópide.
Habla con Marette para terminar los trámites
Marette: *Bosteza*... ¿Madeleine? ¿Por qué te hicieron bajar otra vez?
Madeleine: Su señoría Neuvillette me ordenó expresamente acompañar a =estos/estas dos reclusos/reclusas. Supongo que no confiaba en nadie más.
Marette: Guau... Debe de ser genial que una eminencia como Su Señoría se fije en ti... Yo, mientras tanto, las únicas personas a las que veo son los nuevos reclusos.
Madeleine: ¿Has intentado trabajar con una sonrisa en la cara? A lo mejor ayudaría a mejorar tu reputación profesional.
Marette: Sí, claro, ¿cómo voy a sonreír si los únicos que vienen a verme son los miserables delincuentes a los que tengo que incluir en el registro?
Marette: Además, si les sonriera, seguro que pensarían que soy una celadora sádica con problemas mentales.
Paimon: Es cierto.
Madeleine: Bueno, yo ya te los/las he traído. Hagan aquí el registro y Marette los/f=las orientará con el resto del procedimiento.
Marette: Sí, déjamelo a mí y vuelve al radiante mundo exterior...
Marette: A ver... (Viajero) y Paimon, ¿cierto?
Una peliaguda hora del té (32) Presente.
Una peliaguda hora del té (33) Sí.
Paimon: Así se llama Paimon.
Marette: Primero confirmaré sus cargos y su sentencia. Son ustedes culpables de...
Marette: “Comer el pastel que una diplomática de Snezhnaya había preparado para la Arconte sin autorización de esta, lo que ha hecho que el centro político de Fontaine parezca incompetente durante un breve periodo de tiempo”. Sentenciados/Sentenciadas a... ¿45 días en prisión?
Paimon: ¿Cómo? Entonces, ¿el pastel que nos regaló Neuvillette era...?
Marette: A juzgar por estos cargos, ya veo que son capaces de cometer todo tipo de atrocidades.
Marette: Teniendo en cuenta lo mucho que adora el dulce la Arconte Furina, esto equivale prácticamente a asesinar a la Arconte Hydro.
Una peliaguda hora del té (34) Guau, me halagas.
Una peliaguda hora del té (35) Qué buen ojo tienes.
Marette: Ya lo he visto todo en esta vida. Bueno, aún tenemos que tramitar su entrada en el Fuerte Merópide.
Marette: Pónganse frente a esa tabla, les tomaré unas imágenes con el Daguerrotipo.
Paimon: Oh, está bien... Pero que quedemos {guapos/guapas, ¿eh?
Completan todos los trámites con la ayuda de Marette.
Marette: Muy bien, gracias por colaborar. Ahora vendrá otra persona a recogerlos/recogerlas. Les recomiendo que valoren esta oportunidad para renacer.
Paimon: ¿“Renacer”? Eso es un poco exagerado, ¿no crees? Solo nos vamos a quedar 45 días...
Deakin: Solo son ustedes dos, ¿cierto? Vengan conmigo.
Paimon: Oh, de acuerdo. Paimon es Paimon y este/esta es (Viajero).
Deakin: Ahórrense la palabrería, no voy a recordar sus nombres. ¡Andando!

Historial de cambios[]

Versión 4.1
Una peliaguda hora del té se añadió al juego.

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Una peliaguda hora del té (2024)
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Author: Arielle Torp

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Job: Central Technology Officer

Hobby: Taekwondo, Macrame, Foreign language learning, Kite flying, Cooking, Skiing, Computer programming

Introduction: My name is Arielle Torp, I am a comfortable, kind, zealous, lovely, jolly, colorful, adventurous person who loves writing and wants to share my knowledge and understanding with you.